Autoridades ofrecen recompensa y refuerzan vigilancia
La madrugada del 8 de noviembre, Tunja activó sus alarmas por la detección de una volqueta con una plataforma para lanzar 24 artefactos tipo “tatuco” contra el Batallón de Infantería N.° 1 Simón Bolívar. La evacuación de barrios aledaños, el acordonamiento y las detonaciones controladas evitaron víctimas y permitieron desactivar el material explosivo.
El hallazgo se dio gracias a un aviso ciudadano que desencadenó la respuesta coordinada de Ejército, Policía y autoridades locales. Mientras equipos antiexplosivos neutralizaban la amenaza, un incendio secundario dentro del cantón —provocado por una chispa durante el procedimiento— generó imágenes que circularon ampliamente en redes, sin dejar lesionados de gravedad.
Los Vecinos reportaron la volqueta estacionada anómicamente a unos 200 metros del batallón. Cámaras de seguridad captaron el abandono del automotor y la huida del conductor apoyado por una motocicleta. Esa alerta temprana permitió cerrar vías, evacuar y ejecutar el plan EOD.
Los “tatucos” son cilindros de fabricación artesanal con capacidad de alto daño a corta y media distancia. En Tunja se encontró una plataforma no convencional que, en teoría, habría permitido dispararlos hacia el interior del cantón. La intervención oportuna impidió su activación.
No se registraron víctimas mortales; sí afectaciones materiales por las detonaciones controladas y atenciones por ansiedad, incluida una mujer embarazada evaluada de forma preventiva. El balance oficial destacó la ausencia de fallecidos y la rápida estabilización del perímetro.
Las autoridades siguen la ruta de la volqueta, que habría sido negociada días antes en Sogamoso e ingresada de madrugada a la capital boyacense. Se rastrean cadenas de propiedad y posibles redes logísticas para determinar autores materiales e intelectuales.
¿Qué medidas se adoptaron después? El Gobierno y la Alcaldía instalaron un consejo de seguridad y anunciaron recompensas por información que conduzca a los responsables. Se reforzó la vigilancia en accesos, controles a vehículos de carga y monitoreo con cámaras LPR.
En caso de notar vehículos abandonados o modificaciones sospechosas (plataformas, cableados, bultos inusuales), la instrucción es no acercarse, no manipular y llamar de inmediato a las líneas de emergencia. Los residentes cercanos a instalaciones estratégicas deben conocer rutas de evacuación y mantener canales de alerta en grupos vecinales.
El intento de atentado pone a Tunja en un mapa de riesgo poco habitual para Boyacá y obliga a revisar perímetros, horarios de ingreso de carga pesada y protocolos en colegios y comercio de la zona oriental. La comunicación oficial oportuna mitigó el pánico y facilitó la reapertura gradual.
Las reacciones incluyeron rechazo general y llamados a la cooperación ciudadana. Expertos consultados señalan que la trazabilidad de vehículos —con cruces entre peajes, SOAT, revisiones y cámaras— será clave para desarticular eventuales redes de apoyo e impedir operaciones de rápido montaje.