Comerciantes ven más ventas y menos efectivo.

Al mediodía, en un local de barrio, el datáfono volvió a encenderse y el QR regresó a la mesa. El anuncio del Gobierno —no habrá retención del 1,5 % a billeteras digitales y las tarjetas quedan en 0 %— trajo un suspiro tangible a la caja de miles de negocios.
La DIAN reconoció que la retención propuesta podía empujar a la gente a usar efectivo, justo lo contrario de lo que busca la trazabilidad: saber cómo se mueve el dinero para combatir evasión y contrabando. Con el 0 %, el mensaje es que pagar digital no castiga.
En octubre, la idea de igualar en 1,5 % a billeteras y tarjetas encendió alertas en gremios y expertos. Temían que la fricción hiciera tropezar a Bre-B, el sistema de pagos inmediatos del Banco de la República, todavía en fase de adopción masiva. Hoy, el ecosistema respira.
“Menos descuentos, más ventas”, resume una tendera que recupera la confianza en QR y PSE. Para los usuarios, la experiencia se vuelve más simple: Nequi, Daviplata o tarjeta, todo sin retenciones y con rapidez. Para los bancos y fintech, se abren oportunidades de más transacciones.
Si el efectivo todavía reina, la apuesta es distinta: quitar frenos para que el pago digital gana terreno. El desafío es mantenerlo seguro, barato y universal. Con el giro de hoy, el país da un paso hacia una economía más inclusiva y formal.