La capital reduce informalidad a 34,8% y consolida tendencia.
El 7,7% de Bogotá se sitúa por debajo del 8,2% nacional observado en octubre, lo que confirma a la capital como motor del mercado laboral urbano. La trayectoria local muestra cuatro trimestres de descensos consecutivos.
A nivel de informalidad, la ciudad marca 34,8%, muy por debajo del referente nacional y 1,2 pp menos que un año atrás. El dato es relevante porque normalmente la informalidad no cae al mismo ritmo que la desocupación.
Por conteo de personas, Bogotá pasó de 431.718 desempleados a 359.944. La absorción se dio principalmente en servicios, comercio y actividades profesionales.
En otras capitales, el comportamiento es heterogéneo: algunas mejoran por estacionalidad, otras se estancan por construcción y comercio. Bogotá destaca por su volumen y por un tejido empresarial con capacidad de contratación.
Comparar también implica mirar la calidad: si la formalidad crece, los salarios y la cobertura de seguridad social deberían consolidarse en 2026.
Para sostener la brecha con el promedio nacional, la capital necesita productividad, seguridad para el comercio y alianzas público-privadas en formación.
El consumo de fin de año y la temporada de servicios apoyan la dinámica, pero el primer trimestre suele ser más lento; la clave será amortiguar la estacionalidad.
Con un piso mejor, el nuevo año podría iniciar con tasas cercanas al nivel actual si la macroeconomía acompaña.
Gremios ven en el diferencial con la nación una señal para atraer inversión y reubicar operaciones de servicios. Analistas piden fortalecer la productividad de microempresas.
El Distrito anuncia que ampliará ferias y convenios con el sector privado para apuntalar la formalización.
La foto comparada deja a Bogotá bien posicionada, pero con tareas de fondo en productividad y salarios.