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Entre familia y giras exigentes

Tarik Mebarak, de 25 años y sobrino de la artista Shakira, vivió una montaña rusa de emociones al ser apartado del equipo técnico de la gira “Las mujeres ya no lloran”. Tras acompañar a su tía en múltiples ciudades, el joven se encontró de pronto en una nueva realidad profesional.

 Durante este tiempo, se desempeñó en el área de bienestar para los fans, un rol que quería disfrutar pero que también lo empujó a enfrentarse con la presión de una producción global. “Eran mis primeras veces con una gira así de loca… es un ambiente muy exigente”, comentó.

 Aunque la decisión fue difícil, Mebarak expresó su gratitud por la experiencia y por haber sido parte de este proyecto con una figura internacional.

Desde joven, Tarik estuvo cercano a Shakira: su padre, Tonino Mebarak (hermano de la artista), le permitió vivir en su residencia en Barcelona cuando ella trasladó allí parte de su vida.

Cuando la gira arrancó en febrero de 2025, Tarik fue convocado como parte del equipo técnico, lo que suponía un gran salto profesional y personal para alguien que estaba en sus primeras experiencias de esa escala.

Su rol implicaba estar detrás de escenas, atendiendo al bienestar del público: quizá no tan visible como el escenario, pero clave para que cada show resultara completo.

La presión creció a medida que la gira avanzaba: cientos de miles de asistentes, miles de fans, logística compleja, medios, expectativas… un entorno donde los errores se amplifican.

Al ser un familiar de la artista, Tarik enfrentaba la doble carga de ser parte del equipo técnico y de la familia extendida, lo que pudo haber complicado los límites entre lo personal y lo profesional.

Cuando se le comunicó la decisión de su desvinculación, el joven aceptó que la producción consideró que su desempeño no se ajustaba al estándar requerido. No obstante, destacó que “cumplí con mi trabajo” y que no guarda resentimientos.

En su mensaje, Tarik agradeció el haber podido experimentar de cerca una gira de altísima exigencia y dejó abierta la puerta a nuevas oportunidades, aprendiendo de esta experiencia.

La historia de Tarik Mebarak es más que un acto de producción: es el relato de un joven que entró al mundo del espectáculo por un lazo familiar y se encontró con un entorno que exige mucho más que cercanía.
Hoy, fuera de la gira de su tía, se lleva aprendizaje, gratitud y quizá una nueva mirada sobre lo que significa formar parte de un equipo detrás de grandes shows.

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