Administración pública y comercio lideraron; minería y construcción cayeron.
La economía colombiana creció 3,6% interanual en el tercer trimestre de 2025, de acuerdo con el DANE. El resultado, el más dinámico desde 2022, lleva el avance acumulado a 2,8% entre enero y septiembre. El dato estuvo impulsado por la demanda interna, con mayor tracción del gasto público y una recuperación del comercio y la industria.
Por el lado de la oferta, la mayor contribución vino de “Administración pública, educación y salud”, con un crecimiento cercano al 8% y un aporte decisivo a la variación total. Le siguió el bloque “Comercio, transporte, alojamiento y comida”, que avanzó 5,6% con apoyo de ventas minoristas más dinámicas y transporte con mayor flujo.
La industria manufacturera aportó con una expansión de 4,1%, asociada al ajuste de inventarios para temporada alta y mejor rotación en líneas de consumo. En contraste, minería y construcción siguieron en terreno negativo: -5,7% y -1,5%, respectivamente, afectando la base productiva y la inversión en obras.
Visto por el enfoque del gasto, el consumo final creció 5,7%, con protagonismo del consumo del gobierno; la formación bruta de capital repuntó 2,2% y el sector externo restó al crecimiento porque las importaciones (10,0%) aumentaron más que las exportaciones (2,2%).
El repunte del gasto público se asocia a nómina y primas de fuerza pública, así como a operaciones logísticas y administrativas de cara al calendario electoral, lo que elevó la actividad en servicios sociales e institucionales. Ese empuje ayudó a compensar la debilidad de sectores intensivos en inversión.
En comercio se observó mayor rotación en electrónicos y vehículos, mientras que alojamiento y comida se beneficiaron de más movilidad y eventos. La logística registró más envíos urbanos e intermunicipales, consistente con la mejoría en transporte y almacenamiento.
La construcción acusó el freno de edificaciones y un ciclo de inversión privada aún tímido; la minería enfrentó menores volúmenes en carbón y petróleo, en un entorno de precios internacionales y licenciamientos menos favorables. La debilidad de ambos renglones moderó el balance general.
En lo regional, el resultado coloca a Colombia entre los avances más significativos del periodo en América Latina y en el entorno OCDE, aunque con una composición donde el gasto público pesa más que la inversión privada y el impulso exportador.
Gremios y analistas valoraron la sorpresa positiva, pero advierten que sostenerla exigirá más inversión y un entorno de reglas claras. También señalan que el déficit externo podría ampliarse si las importaciones siguen por encima de las exportaciones.
Hacia adelante, el foco estará en recuperar la construcción, reforzar infraestructura, mejorar la productividad y consolidar la desinflación para que el consumo privado gane tracción sin depender del ciclo fiscal.
El 3,6% valida un cambio de ritmo con motores diversos pero asimétricos. Convertirlo en crecimiento sostenible requerirá que la inversión y las exportaciones tomen la posta del gasto público.