La creación de empleo en Colombia mantuvo el ritmo en septiembre: la población ocupada llegó a 23,9 millones y la tasa de desocupación se ubicó en 8,2 %, un punto menos que un año atrás. En los últimos 12 meses se generaron 714.000 puestos de trabajo y, de cada 10 vacantes, 7 fueron ocupadas por mujeres, según el balance más reciente.
El informe subraya a la industria manufacturera como uno de los motores del empleo junto con administración pública, educación, salud y alojamiento y comida. Aun así, el mercado laboral enfrenta un nubarrón: la informalidad ronda el 54,5 %, lo que limita ingresos y protección social de millones de trabajadores.
El buen desempeño de septiembre se refleja en tres indicadores: mayor tasa de ocupación (58,7 %), leve aumento de la participación (63,9 %) y caída del desempleo frente a 2024. La lectura sectorial muestra que la manufactura viene recuperando personal luego de un 2024 débil; en 2025 exhibe variaciones positivas en producción, ventas y empleo.
Por género, el dinamismo reciente favoreció a las mujeres, que captaron la mayoría de nuevos empleos. Este avance coincide con el descenso del desempleo femenino a un dígito por primera vez (9,6 % en septiembre), lo que estrecha la brecha respecto a los hombres, aunque persisten rezagos en ingresos, cuidado no remunerado e informalidad.
En manufactura, la Encuesta Mensual Manufacturera reportó en 2025 avances interanuales en producción y ventas y un repunte del personal ocupado cercano a 0,8 % para algunos cortes, lo que ayuda a explicar su aporte a la ocupación nacional.
Las ramas que acompañan a la industria —educación, salud, alojamiento y comidas— también tiraron del empleo, en línea con la recuperación del consumo y el turismo interno.
No obstante, el país sigue atado a un patrón de informalidad elevado y a brechas de calidad del empleo: contratos temporales, menor cotización a seguridad social y productividad desigual entre regiones.
Entre los desafíos para consolidar la trayectoria figuran: formación técnica orientada a industrias, impulso a cadenas manufactureras regionales, incentivos a formalización y políticas de cuidado que liberen tiempo de las mujeres para insertarse en trabajos mejor remunerados.
El segmento juvenil también mejora, pero requiere continuidad en primer empleo, aprendizaje y transición escuela-trabajo.
La ruta para sostener el avance combina crecimiento sectorial (manufactura y servicios intensivos en empleo) con instituciones laborales que cierren brechas de calidad.
Reacciones y consecuencias
Gremios industriales celebran la mejora en ventas y ocupación y piden estabilidad en costos de energía e insumos; expertos en género ven “un punto de inflexión” en el empleo femenino, pero reclaman políticas de cuidado y reducción de la informalidad.
Centros de pensamiento recomiendan apuntalar la productividad de pymes manufactureras y fortalecer programas de formación dual para sostener el impulso del empleo de mujeres en oficios técnicos.
Cierre
El mercado laboral cierra septiembre con más ocupados y menos desempleo. Mujeres y manufacturas encabezan el repunte, pero el verdadero termómetro estará en formalizar y mejorar la calidad del empleo.